Cómo saber si el pescado es fresco sin mirarle los ojos

Todos hemos escuchado en más de una ocasión que para saber si un pescado es fresco, hay que mirar sus ojos: tienen que ser brillantes y claros; los opacos indican que su frescura está ausente.

Pero con tanta cámara frigorífica en supermercados y pescaderías, y tanto hielo que les cubre cuando están a la venta, es difícil saber realmente si los ojos del pescado nos hablan de si es fresco o no, o simplemente estamos viendo algo forzado por tanto "progreso".

Hay un segundo truco que no falla y que podemos realizar antes de comprar, aunque eso sí: tendremos que tener un poco de discreción al realizarlo: pasar un dedo por uno de los pescados, en dirección contraria a la de las escamas; cuantas más escamas se suelten... menos fresco estará.