Miguel Sabuco y Oliva Sabuco

Luisa Oliva Sabuco Cózar (llamada también Oliva Sabuco de Nantes Barrera, apellidos de su madrina y de su ama de leche) nació en Alcaraz (Albacete, España) el 2 de diciembre de 1562; contrajo matrimonio en 1580, teniendo 18 años, con Acacio de Buedo. Era hija de Miguel Sabuco Álvarez que nació hacia 1525 (hijo de Miguel Sabuco y Catalina Álvarez) y de Francisca Cózar.

Escribió en 1587 (de eso hablaremos después) un Tratado, aconsejando entre otras cosas a los médicos que trataran al mismo tiempo el cuerpo y el alma de sus pacientes, y poniendo en solfa los métodos utilizados en la medicina de la época. El Tratado en cuestión se llama "Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre, no conocida ni alcanzada por los grandes filósofos antiguos, la cual mejora la Vida y la Salud humana". Consideraba que las emociones son causa de muerte prematura.

Fue atacada muy duramente por el simple hecho de ser mujer, ya que por aquel entonces la condición femenina era causa suficiente para considerar que no tenían intelecto alguno, y por tanto carecían de capacidad intelectual suficiente para escribir un libro tan docto como ese. Incluso en la actualidad hay "eruditos" que dudan de su autoría... porque en aquella época era "imposible" que una mujer pensara y mucho menos escribiera.

El siguiente fragmento es de Oliva Sabuco:

La imaginación es un afecto muy fuerte y de grande eficacia. Es general para todo, es como un molde vacío, que lo que le echan eso imprime. Y así, si la imaginación es de afecto que mata, también mata como si fuera verdad. Y por esto mueren algunos de sueños, soñando cosas que les quitan la vida. Y si la imaginación es de contrario que hace mediano daño, aquello es, y si de pequeño, aquello también es. Es como un espejo, que todas las figuras que vienen, esas recibe y muestra: así, si la imaginación es de miedo, daña como verdadero... También obra en el acto de engendrar, como se vio en una mujer que parió un niño con cuero y pelos de camello, porque tenía de cara de su cama una figura de San Juan Bautista vestida de piel de camello... Así el hombre lo que tiene en su imaginación (ora sea en vigilia, ora sea en sueño) aquello es para él, en tanto que si se sueñan o piensan dichosos y felices, obra en ellos como si fuera verdad. Y, por tanto, te doy este consejo: juzga el día presente.

Dicho todo lo anterior vamos ahora a ocuparnos de si efectivamente, como se ha cuestionado siempre, Olivia escribió realmente o no el mencionado Tratado. Ella al parecer reclamó constantemente su autoría pero el único libro que ha llegado hasta hoy es un ejemplar en el que consta Miguel Sabuco como su escritor así como testamento fechado el 22 de febrero de 1588, firmado por el propio Miguel y del que hubo tres testigos conocidos perfectamente por los lugareños, así como algunos clérigos y vecinos de la ciudad de Alcaraz, y en presencia legal de un escribano.

El testamento de fecha 22 de febrero de 1588 reza lo siguiente en la parte que nos afecta:

In dei nomine Amen. Sepan cuantos esta carta de testamento y última voluntad vieren cómo yo el Bachiller Miguel Sabuco… hago y ordeno este mi testamento y última voluntad... Iten aclaro que yo compuse un libro intitulado Nueva filosofía y una norma y otro libro que se imprimirán, en los cuales todos puse y pongo por autora a la dicha Luisa de Oliva mi hija, solo por darle el nombre y la honra, y reservo el fruto y provecho que resultare de los dichos libros para mí, y mando a la dicha my hija Luisa de Oliva no se entremeta en el dicho privilegio, so pena de mi maldición, atento lo dicho, demás que tengo fecha ynformación de cómo soy el autor y no ella. La qual ynformación está en una scriptura que paso ante Villarreal scribano.

Este testamento, en documento original, se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Albacete.

Un estamento oficial de Albacete ha asumido que el Tratado lo escribió Miguel Sabuco Álvarez por las razones ya mencionadas: que de Oliva, como autora, hay constancia en textos de la época (incluso dedicó uno de los ejemplares al rey Felipe II), pero no existe ejemplar alguno con su nombre... y del padre existe un volumen; y que en aquella época tan complicada para la mujer, es imposible que una fémina con 25 años tuviera los conocimientos que muestra en el libro, y por el contrario Miguel era médico, hombre y con una edad que sí le hacía valedor de poseer dichos conocimientos.

Pero a riesgo de extenderme en demasía y puesto que a mí el tema me resulta apasionante, vamos a ver los pros y contras de acreditar a uno o al otro.

En la centuria del 1500 ser mujer era estar bajo el dominio del varón: primero del padre y después del marido, por lo que si una dama quería destacar en algo que se consideraba varonil... lo tenía más que complicado. Y si a eso le añadimos que la joven tenía 25 años cuando publicó su Tratado... no hace falta pensar mucho.

Miguel Sabuco era médico (aunque otros dicen que boticario) y había escrito anteriormente dos libros más, por lo que era factible que hubiera escrito el tercero del que nos ocupamos hoy. Salvo que no lo escribió... ¿o sí?.

Imaginemos la situación: un renombrado galeno, conocido en la zona, escribe su tercer libro pero para "ayudar" a su joven hija... la deja constar como autora. Oliva ya estaba casada... por lo que no estaba bajo su protección, no olvidemos eso. Pero la hija en vez de estar agradecida, le incomoda intentando ser reconocida con su obra, incluso dedicándole un ejemplar a Felipe II (algo rechina, ¿no?). Y entonces el padre, enfadado y lleno de ira se rodea de licenciados, escribano, clérigos y gente del pueblo y emite testamento con todos como testigos, no de que se muere y quiere dejar herencia si no de que ha escrito un libro (recordemos que tenía dos anteriores de su autoría), que le hizo el favor a su hija, y que el prestigio es únicamente de él; pero además y ciñéndonos a esa última voluntad... amenaza a Oliva con su maldición... algo de suma gravedad en la época.

¿Que por qué un padre va a hacer todo eso contra su hija?. Volvamos atrás: había escrito dos volúmenes que habían pasado sin pena y con menos gloria, y su hija, mujer y muy joven además, empieza a ser conocida, valorada y a adquirir prestigio. ¿Envidia, rencor ante la no sumisión de la joven, amenazas finalmente?. Posiblemente. Porque para rizar el rizo del absurdo... el testamento (recordemos que existe) está fechado en 1588 pero según últimas averiguaciones Miguel Sabuco murió hacia 1595.

También de la misma forma podríamos darle la vuelta y exponer que Miguel efectivamente quiso proteger a su hija casada ya y ésta le traicionó queriendo apropiarse de algo que no era suyo. Podía ser también una explicación salvo... que le dedicó un ejemplar al rey en su petición de amparo... y Felipe II no era un monarca tonto e ignorante precisamente, algo que incluso le podía haber costado la vida de no ser la autora.

Por último algo que no se comenta generalmente: el testamento deja como único heredero a su hijo varón Alonso, primogénito del primer matrimonio... algo muy común en aquellos tiempos. Miguel era un hombre letrado, pero no consta que tuviera más fortuna que... ese libro.

Resumiendo: que el lector extraiga sus propias conclusiones, porque lo único que queda claro es que el Tratado lo escribió un Sabuco, de la ciudad de Alcaraz; falta colocar el nombre de pila.




1 Comentario:

Verónica Calvo 4 de abril de 2017, 18:34 » ((Responder al comentario)) »

La mujer relegada, incluso en estos días.
No me extrañaría que fuera de ella.

Besos, Chesana.

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