Todo para el pueblo pero sin el pueblo

El rey de España Carlos II fue un rey cabal para el tiempo que le tocó vivir, tiempo en el que primos, tíos y sobrinos se casaban entre sí provocando con ello el consiguiente trastorno físico y mental que ello creaba en las generaciones siguientes.

En su testamento nombró heredero a Felipe de Borbón, futuro Felipe V... siempre y cuando éste no heredara el reino de Francia. Intentaba con ello impedir la hegemonia de Francia e Inglaterra en Europa. En caso de que llegara a ser también rey francés, sería rey de España el Duque de Beni. En el caso de que fuera el duque nombrado rey galo, la corona española pasaría entonces a Carlos de Austria.

Seguramente Carlos II al crear toda esta maraña testamentaria, lo hizo con la mejor intención, pero el resultado final fue nefasto. Al morir el monarca todos se aliaron para "destronar" al contrario, con lo que lo único que se consiguió fue que estallara "Guerra de Sucesión" (1701-1712), que fue la que finalmente propició que Inglaterra, en 1704, invadiera Gibraltar y Menorca.

El ejército fue el que terminó con esa guerra, llegándose a un pacto conocido como el "Tratado de Utrech". En él se dictaminó que el único rey legitimado para la corona de España era Felipe V.

Ello hizo que en la persona del Borbón se aglutinara todo el poder, llegando a tener incluso que ser firmada por el rey la autorización para ejercer su función los funcionarios, entre los que se encontraban los virreyes, con lo que se aseguraba la continuidad en el reinado. Prácticamente el país pasó a ser propiedad de Felipe V.

Hay una frase que se le atribuye y que al parecer repetía sin atisbo de prudencia alguna:

Todo para el pueblo, pero sin el pueblo.



Carlos II


Felipe V

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