Sangre encebollada

2 raciones


250 gramos de sangre de pollo (o un trozo en bandeja refrigerada)
3 cebollas grandes o 6 medianas
1 vasito de coñac
Pimienta negra molida
2 guindillas pequeñas (opcional)
Aceite
Sal


En una cacerola con agua y sal, hirviendo, colocamos el trozo de sangre (entero); que cueza 2 ó 3 minutos para que suelte las posibles impurezas que recogeremos con una espumadera.

Sacaremos del recipiente y dejaremos templar.

Se cortan las cebollas en aros gruesos. Tres cucharadas de aceite en una sartén amplia y a ser posible honda para remover sin dificultades (antiadherente o de porcelana, tamaño 28 de diámetro). Cuando esté caliente echar las cebollas y remover a fuego medio no muy fuerte para que se vayan dorando despacio.

Cuando empiecen a dorar, agregarles la sangre que habrá sido cortada en dados grandes previamente. Mezclar con cuidado para que no se deshaga. Al par de minutos bajar el fuego al mínimo y sin prisas (nunca de golpe porque puede salpicar y prender) añadirle el vasito de coñac (por prudencia lo mejor sería apartar la sartén lo más posible del fuego para echar el coñac), la pimienta negra molida, las dos guindillas pequeñas y la sal. Seguir removiendo. Si viéramos que se queda todo algo seco, añadirle un poco más de aceite. Seguir removiendo para que la cebolla no se queme. Cuando esté cocida (*) apagar el fuego. Quitarle las guindillas.

Servir muy caliente.


(*) Para saber si está cocida pincharla.




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