La masacre de Nanking

El odio del pueblo nipón hacia los chinos estaba alimentado por las arengas de quienes tenían un especial interés en promoverlo y acrecentarlo, por lo que terminó por ser visceral.

El 13 de diciembre de 1937 las tropas japonesas invadieron la ciudad de Nanking (China). Ese día se realizó una de las mayores matanzas contra civiles de la historia de la humanidad, con el solo objetivo de la exterminación. Se habla de más de 300.000 muertos, completamente indefensos ya que las tropas chinas, ante el ataque, habían salido huyendo.

Los nipones mataban de todas las formas posibles: a bayonetazos o cortando las cabezas con sus sables; violaron a todas las mujeres y niñas que encontraron, no importándoles su edad; obligaron a padres a violar a sus propias hijas mientras ellos miraban riéndose; obligaron a hijos a violar a sus madres y hermanas; abrieron los vientres de las mujeres embarazadas para extraerles el feto... Toda la población fue salvajemente torturada, masacrada y asesinada. Muy pocos sobrevivieron a aquella carnicería.

Entre esos supervivientes estaba Minnie Vautrin, una maestra misionera nacida en 1886 que daba clases en Nanking. Consiguió esconder en una pequeña cavidad a más de diez mil niñas, jóvenes y mujeres (en el espacio cabían 200 niños con cierta holgura). Cuando todo aquello terminó y los soldados se fueron, no pudo superar lo que encontró y volvió a los Estados Unidos de donde era originaria; tuvo que ponerse a tratamiento psiquiátrico, terminando por suicidarse en 1941 teniendo 55 años.

Iris Chang era una joven nacida en New Jersey (EE.UU) en 1968; sus padres eran chinos y ellos fueron quienes le contaron cómo habían huído de China cuando ocurrió la invasión japonesa y las atrocidades cometidas en Nanking. Iris escribió entonces un libro que tituló "La violación de Nanking" (1997) y que tuvo un enorme éxito. Pero fue la investigación que tuvo que realizar con anterioridad para documentarse la que le pasó factura, y tuvo que ponerse a tratamiento en el 2003. El año 2004 la encontraron dentro de su coche: se había disparado en la boca, dejando tres notas de suicidio.

Después de la Segunda Guerra Mundial se celebró un juicio en Tokio; fue condenado a muerte y ahorcado Iwane Matsui (1878-1948, el general que mandaba las tropas niponas y que se proclamó único responsable de la matanza de Nanking. Había sido condecorado en 1940 por su participación en la guerra.

El gobierno japonés jamás ha pedido perdón por la matanza ya que siempre ha considerado que se abultaron las cifras, ya que según ellos sólo mataron a soldados y no como se ha dicho.

No voy a colocar aquí imágenes de aquella matanza. Quien quiera ver esas fotos que ponga en cualquier buscador las palabras "masacre o matanza de Nanking", y que se prepare para ver lo que es capaz de hacer el ser humano con un semejante.


Minnie Vautrin

Iris Chang

Iwane Matsui

1 Comentario:

Macondo 27 de marzo de 2017, 1:44 » ((Responder al comentario)) »

Las guerras sacan a la luz lo peor que los seres humanos llevan dentro.
Un abrazo.

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