Primero fue el limbo... después el purgatorio

La iglesia católica se parece y mucho a la RAE (Real Academia de la Lengua Española): según la moda de los creyentes en el primer caso y de los hispano-parlantes, se van cambiando normas y léxico, acomodándolo a cosas que muchos no entendemos. Y no es cuestión de no progresar, que no es eso, si no de entender ese progreso como lo que no es.

Pero sigamos con la iglesia católica que es el tema que nos ocupa. Primero quitaron el limbo, un lugar al que iban los inocentes, los niños que no habían nacido y que siendo considerados por la ciencia como fetos, el Vaticano se empeñaba (y aún empeña) en considerarles como a los críos sí nacidos. En su día se inventó un lugar al que pudieran ir esos nonatos que ni tiempo habían tenido para ser bautizados (recordemos que para recibir ese sacramento es indispensable haber nacido), y como cualquier otro invento forzado, igual que surgió se eliminó.

En la actualidad otro lugar que tampoco existe es el purgatorio, un lugar al que se iba después de la muerte cuando te había dado tiempo al arrepentimiento por tus pecados, pero no a recibir el sacramento de la confesión y con ella el perdón del cielo. Es decir: al purgatorio se iba cuando a pesar de como ya hemos dicho el arrepentimiento personal, pero no se había recibido el perdón. Era una especie de infierno pero con menos fuego y por tanto menos sufrimiento, donde se penaba hasta "pagar" las culpas, y quedando el alma purificada para poder tomar el camino del cielo. Esa abolición fue fruto del Papa Benedicto XVI.

Voy a tratar de explicar mejor lo que ha pasado al quitar el purgatorio porque tiene tema.

Resulta que antes (antes de su eliminación) si un pecador se arrepentía en el último momento... iba al purgatorio. Pongamos ejemplos: un asesino que había matado a tropecientos y se arrepentía en su último minuto de vida... todo le era perdonado pero seguía teniendo una cuenta pendiente (con el cielo) y por ello iba al purgatorio. Ahora, a falta de ese lugar, van directamente al cielo... como cualquier otro creyente que haya llevado una vida ejemplar.

Así que, en cuestiones católicas, o cristianas, o como cada cual quiera definirlas, da lo mismo ser buena persona que ser un hijo de... porque no pagarás nada, ni aquí ni allá.



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