La silla papal perforada

La silla perforada existió realmente, y además se utilizó desde el año 1000 hasta el 1513. Fue el papa León XIII quien dictaminó su desuso. Actualmente la iglesia católica niega su existencia alegando que es imposible que se usara... algo que no deja de sorprender.

Es una especie de butacón de madera, con un orificio en el asiento, y con la ornamentación propia del personaje que iba a utilizarla.

Todo apunta a que a partir del año 855 después de Cristo una mujer gobernó la iglesia, la papisa Juana, lo que provocó que a posteriori, al nombrarse un papa varón y antes de ser coronado se comprobara que era realmente un hombre. Y voy a explicar cómo.

Se le sentaba en la silla perforada (recordemos los ropajes papales de la época). Un diácono se arrodillaba frente a él... y metía la mano debajo del asiento... tocando y mirando. Y lo que acabo de contar es cierto. Comprobado ya que el papa elegido tenía lo que debía tener... se le nombraba oficialmente.

En el museo del Louvre (París, Francia) se conserva actualmente dicha silla. También existen grabados de la época.


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