La Casa de la Moneda de Bolivia

En 1545 se descubrieron unos filones de plata en el Cerro Rico, de Potosí (Bolivia).

A la vista de la riqueza de las minas encontradas no se tardó mucho en pensar construir allí mismo un edificio para la acuñación y producción de monedas. Por ese motivo el virrey Francisco de Toledo (1515-1582) en el año 1572 ordenó la construcción de la primera Casa de la Moneda en esa misma ciudad de Potosí. La primera ceca se acuñó en 1575, tres años después.

Casi todas las monedas de aquella época se acuñaron en oro o en plata, ya que dichos metales eran los que más se extraían de esas minas. El trabajo de los obreros de la Casa de la Moneda era totalmente manual, utilizándose el martillo para la orfebrería de las monedas.

En esos años las monedas españolas eran el peso de oro y el de plata. Las primeras acuñadas en Potosí fueron las macuquinas palabra proveniente del makaikuna (del quechua) y cuya traducción sería más o menos "hechas a golpes".

La segunda Casa de la Moneda que se construyó en Bolivia fue en 1773 también en el Cerro Rico.

De la primera Casa se conservan en un museo, construido para tal efecto, todos los instrumentos utilizados para la confección de las monedas de oro y plata, así como las herramientas que se utilizaron para los grabados de las mismas.

Los bolivianos de aquellos tiempos tenían verdadero terror a cualquier imagen, fuera del tipo que fuera y más si se decía que la misma era de un dios guardián. Los españoles, para evitar el robo y saqueo de la Casa de la Moneda (de la primera), pusieron en la entrada el rostro que se ve en la imagen siguiente. Hay que añadir que la medida funcionó, porque nunca nadie entró a robar.








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