Helen Keller y Anne Sullivan

Todo el mundo que toca el tema de Helen Keller suele hablar del enorme mérito de esta mujer, sorda, ciega, y muda desde niña y que llegó a ser una reputada escritora y un ejemplo para todos. Pero olvidan el importantísimo papel que tiene en toda esta historia de su profesora, sin la que posiblemente y a pesar del tesón y la voluntad de Helen, no habría llegado a ser quien luego fue.

Helen Keller nació el 27 de junio de 1880 en Alabama (EE.UU), no presentaba ninguna tara física.

En 1882, sin haber cumplido siquiera los dos años, enfermó de fuertes fiebres que le dejaron secuelas: quedó ciega y sorda. Creció de ese modo convirtiéndose en sordomuda-ciega. Al mismo tiempo su comportamiento cambió haciéndose insoportable la convivencia con ella por su salvajismo.

Con la desesperación propia de unos padres que no saben qué le pasa a su hija, acudieron a varios centros donde pudieran ayudarles, hasta que finalmente llegaron hasta Alexander Graham Bell quien les orientó hacia el director de la escuela Perkins el cual les envió a una profesora del centro, antigua alumna que había perdido la visión a los cinco años de edad: Anne Sullivan.

Anne había quedado huérfana de madre siendo muy niña, y ella y su hermano fueron abandonados por su padre e ingresados en un orfanato. Ya estudiante de Perkins fue operada dos veces recuperando escasamente algo de visión.

El 3 de marzo de 1887 Anne Sullivan llegó a la casa de los Keller. Anne tenía 21 años; Hellen 7: Había 14 años entre las dos. Poco después pidió que ella y la niña se instalaran en un pequeño cobertizo para disponer de más independencia. Los modales de Helen habían ido empeorando: comía con las manos y sus rabiosas pataletas eran continuas.

Anne intentaba enseñar el lenguaje de los signos a la niña que los aprendía sin saber en realidad qué significaban, hasta que un día de abril de 1887 la profesora la llevó hasta la bomba del agua y abriéndola dejó que el líquido corriera por la mano de la pequeña mientras le "escribía" en la mano la palabra "agua". Algo se despertó en el interior de la niña que de pronto hiló ambas cosas; a partir de ese momento supo de la conexión entre el lenguaje de signos y las cosas que tocaba. La capacidad de Helen por aprender asombró a propios y extraños y la transformación que se produjo en la pequeña fue sorprendente.

Helen consiguió ir a la universidad, siempre acompañada por su maestra Anne Sullivan. En 1903 se publicó "La historia de mi vida", primer libro de Helen. El 28 de junio de 1904 se graduó en la Universidad de Radcliffe, siendo la primera persona sordomuda-ciega en tener un título universitario.

Anne Sullivan murió en 1936 sin haberse apartado nunca del lado de Helen. Había nacido el 14 de abril de 1866. Vivió 70 años.

Helen Keller, después de haber viajado por todo el mundo reivindicando los derechos de los ciegos, y habiendo escrito varios libros, muere el 1 de junio de 1968 a los 88 años.

En la actualidad las cenizas de las dos mujeres se hallan, juntas, en la catedral de Washington (EE.UU).


"La gente puede aprender que un hombre ciego no es un genio pero tampoco es un idiota. El tiene una mente que puede ser educada, y una mano que puede ser entrenada, tiene ambiciones las cuales pueden ser realizadas, y el trabajo de la gente es ayudarlo a que pueda ser el mejor por sí mismo y pueda ganar méritos a través de su trabajo".

(Helen Keller)


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Hellen Keller (izquierda) Anne Sullivan (derecha)

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Hellen Keller en su madurez

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Anne Sullivan en 1935
(Un año antes de morir)


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