El trato con los camareros

Hay gentes que presumen de saber estar ante cualquier situación, y en cambio fallan estrepitosamente en el trato con los camareros, utilizando un lenguaje demasiado coloquial o sencillamente usando el modo despreciativo como señal de superioridad.

A un camarero/camarera nunca hay que llamarle con el chasquido de dedos, ni golpeando un vaso o cualquier otro objeto con un cubierto. Se hará siempre oralmente y dirigiéndose a ellos como "señor, señora, joven, etc".

Aunque se conozca el nombre de pila, no emplearlo nunca; ni tutearles (merecen el respeto del desconocido, y con el "usted" evitaremos la posibilidad de futuras confianzas).

Siempre hay que darles las gracias cuando nos sirvan. En el momento en que nos llenen la copa o el plato, no utilizar la mano para indicar que es suficiente; usar siempre la palabra para ello.

Sin que ello indique prepotencia en nosotros, hay que mantener siempre las distancias. Ello no quiere decir que por ser un subordinado en ese momento, haya que utilizar el menosprecio ni la vejación hacia ellos. Sencillamente nos sirven, nada más.

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