El Credo de los Apóstoles

Aunque muchos no lo crean, las oraciones que generalmente rezan los católicos, incluido el Padrenuestro, han sufrido variaciones a través de los años. No hay que olvidar que esas oraciones han sido inventadas por la propia iglesia católica.

El Credo, oración que hoy nos ocupa, ha tenido tres cambios importantes en la historia, sin contar las variaciones de palabras o frases de ámbito pequeño. Esos tres cambios se conocen como: el Credo de los Apóstoles, el Credo de Niceno y el Credo de San Atanasio.

El Credo de los Apóstoles, el que nos ocupa hoy, se rezaba hace unos cincuenta años en España, y era el que se enseñaba en los colegios a los niños.

Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna.

Amén.


Como anécdota añadiré que cuando se quiere cocer un huevo pasado por agua correctamente (son 3 minutos de tiempo), rezando este Credo sin prisas y como lo que es: una oración, se consigue ese cocimiento como si se tuviera un reloj en la mano.

1 Comentario:

Macondo 3 de marzo de 2017, 17:27 » ((Responder al comentario)) »

Tu visita a mi blog me ha producido la doble satisfacción de recibirla y además mostrame el camino hacia los tuyos.
Ese el el Credo que me enseñaron a mí.
Un abrazo.

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