El padre Damián de Molokai

Hablar del padre Damián es hablar de un gran hombre. Una persona que puso su vida al servicio de los más desfavorecidos y la entregó con todas las consecuencias. Y para ser justos habría que añadir que el padre Damián fue un misionero como los muchos que hay en todo el mundo, y que merecen el mayor de los respetos porque no hay mucha gente que haría y pasaría por lo que ellos hacen y pasan.

José de Veuster nació en Bélgica el año 1840.

Cuando tenía diecinueve años ingresó en la congregación de los Sagrados Corazones; fue ordenado sacerdote en 1864 teniendo 24 años.


Pero el padre Damián –como se le conoció siempre- es algo más que los simples datos de un santo de la iglesia católica.

La primera vez que escuché hablar del padre Damián fue en el cine: una película española en blanco y negro contando la historia de un sacerdote que lo había dado todo, incluso la vida, por cuidar a unos leprosos; reconozco que me impactó. En esos momentos no supe que el hombre había existido de verdad.


Molokai es una pequeña isla de Hawai donde fueron llevados cientos de enfermos de lepra, enfermedad desconocida en la zona y que posiblemente transportó el frecuente comercio naval. El soberano hawaiano ordenó ese peregrinar a Molokai para evitar que la población en masa enfermara. Monseñor Maigret pidió voluntarios entre los hermanos de la Orden para acompañar a los leprosos; se presentaron cuatro misioneros, yendo en primer lugar Damián. Era el 10 de mayo de 1873. En el primer relevo el sacerdote pidió quedarse permanentemente en la isla. Tenía 33 años.


En 1880 comienza a notar las primeras molestias del contagio pero hasta 1883 no se le diagnostica oficialmente la lepra en su pierna izquierda.

Aparte de ocuparse de la vida espiritual de los enfermos dejados en la isla sin ningún medio y con la única esperanza de morir lo antes posible, peleó hasta el final de su vida por conseguir ayudas, tanto en alimentos, medicinas como en voluntarios que fuesen a la isla a pesar de que por aquel tiempo la lepra era una enfermedad muy contagiosa y mortal siempre. Fueron varios los misioneros que arribaron después que él, al igual que las monjas franciscanas que se ocuparon del hospital de mujeres.

Su última foto aún de pie

El 29 de marzo de 1889 y después de varios intentos por permanecer de pie y trabajando, cae definitivamente en cama agravándose su estado. El 13 de abril el doctor Swift le hace varias fotografías.

En agonía

En la mañana del 15 de abril de 1889 entra en agonía, muriendo ese mismo día. Tenía 49 años.

Ya fallecido

Fue canonizado en el 2009. Su festividad se celebra el 10 de mayo: día en que partió con los leprosos hacia Molokai.

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