Anastasia y Anna Anderson

Anastasia Nicolaeivna Romanov era la cuarta hija del matrimonio formado por el zar de Rusia Nicolás II y la zarina Alexandra, su esposa.

Anastasia nació el 18 junio 1901. Después de ella nació el zarevich, futuro heredero del imperio ruso, Alexis. El único hijo varón nació con hemofilia, enfermedad que transmite siempre la madre, padeciéndola sólo los hombres. Las hermanas mayores de los dos niños eran Olga, María y Tatiana.

Cuando Lennin provocó lo que se conoce como la revolución de octubre en 1917, toda la familia real fue desterrada a Siberia, lugar donde vivieron dos meses. Era el 20 de mayo de 1918. Después se les trasladó a Alapayevsk. En la noche del 16 al 17 de julio fueron despertados con la excusa de que tenían que fotografiarles. Junto con la familia imperial iba, también detenido, el médico personal y tres personas del servicio que no quisieron abandonarles. Los colocaron "para la foto"... y les fusilaron. Después rociaron los cuerpos con ácido sulfúrico para que no pudieran ser reconocidos si alguien decidía buscarles, y por último les enterraron en un bosque cercano, sin ninguna señal identificativa, ni de ellos ni sobre las tumbas.

Hasta aquí, de forma muy resumida, el final de los Romanov y sus acompañantes.

El año 1991 y después de haber intentado localizarles en multitud de ocasiones, se consiguió dar con la fosa donde estaban el zar, la zarina y sus tres hijas mayores. No se encontraron ni a Anastasia ni a Alexis. Como se conocía por testimonio posterior del pelotón de fusilamiento que tanto la madre como dos de sus hermanas se lanzaron sobre el cuerpo del zarevich, intentando protegerle y salvarle de los disparos, se especuló con la posibilidad de que los dos pequeños hubieran podido escapar de la matanza. Pero pocos días después se encontraron, unos metros más lejos, los restos de los dos niños. Nunca se ha sabido por qué les enterraron tan alejados de sus padres y hermanas.

Se pidieron muestras de ADN a las casas reales europeas emparentadas con los Romanov (prácticamente todas lo están entre sí), para de esa forma poder demostrar fehacientemente que eran ellos. Finalmente se confirmaron sus identidades sin ninguna duda.

Hasta aquí, las pesquisas que llevaron a su identificación.

Pero dos años después de aquel crimen real apareció una joven a punto de lanzarse desde un puente, y que un paseante consiguió parar. Parecía desorientada pero ya en el hospital dijo llamarse... Anastasia, hija del zar Nicolás II. Durante años la chica fue objeto de apasionadas controversias sobre su identidad. El parecido físico según las fotos de Anastasia era notable, y lo que ella misma contaba parecía ser cierto; incluso hubo un momento que la madre del zar, después de interrogarla durante horas, la reconoció como su nieta aunque al final tuvo serias dudas, incertidumbre que se llevó a la tumba.

Cuando como he contado anteriormente fueron encontrados los cuerpos y realizada la prueba del ADN, la supuesta Anastasia ya había fallecido. Durante toda su vida y al no serle confirmado su origen, tuvo que adquirir el nombre de Anna Anderson. Murió en 1984, a los 83 años, de neumonía. Por expreso deseo fue incinerada. En 1979 se le había operado y entre las pruebas que se le hicieron... se guardó una no se sabe ni por quién ni por qué. Así que en 1991 y ya con los cuerpos de los Romanov identificados, se cotejó esa prueba y el resultado dió la confirmación de que Anna Anderson no era Anastasia Romanov.

Nunca se ha sabido por qué se enfundó en alguien que no era.



Familia Romanov


Anastasia


Anna Anderson

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