Stapelia gigantea

Es una planta suculenta, muy fácil de distinguir del resto por su característica forma alargada y sobre todo por sus espectaculares flores. Se podría decir que es "la joya de la corona", codiciada por los aficionados y algo difícil de conseguir sobre todo en España... pero no imposible.

Pertenece a la familia de las Apocynaceae y al género de las Stapelias. Su origen hay que buscarlo en África del Sur, concretamente en Botswana, Namibia y Zimbawe.

Como ya he dicho sus fantásticas flores son todo un espectáculo: de forma de estrella que pueden aparecer en la base del tallo (en los ejemplares más grandes) o cerca de la cima (en las más pequeñas). Dichas flores brotan de una en una y pueden llegar a tener un considerable tamaño: de 5 a 40 centímetros de diámetro.

No alcanza grandes alturas ya que tiende a crecer a lo ancho. El tallo oscila en cuanto a colores: verde intenso, con tendencia al rojo e incluso gris y morado mezclados.

EL SUSTRATO PARA LAS STAPELIAS ADULTAS debe estar compuesto por tierra para cactus y arena gruesa (o perlita) a partes iguales.

Las semillas están dentro de los frutos, y son dispersadas por el viento si no se recogen rápidamente.

Del género Stapelia hay 43 especies, pero hoy solamente nos vamos a ocupar de la Stapelia gigantea.

La stapelia gigantea es la que tiene las flores más grandes. Sus pétalos son de un color amarillo claro y pálido con estrías rojas y toda ella revestida con una densa pelusilla. Las flores tienen un olor no muy agradable que recuerda a la carne podrida. Ello atrae a los insectos, imprescindibles para su polinización.

Para que florezca tiene que estar en el exterior y en el sol. En interiores no florece. La planta requiere el máximo de sol durante todo el año, pero su temperatura ambiental no puede bajar de los 10-13ºC. Soporta también muy mal la humedad ambiental por lo que éste tiene que ser seco. La floración se produce en verano y sus flores no duran mucho aunque sí es constante ya que brotan una tras otra.

En verano hay que regar de forma que la tierra esté húmeda pero sin que quede encharcada ya que se pudrirá; dejar secar entre riegos. En invierno se reducirán los riegos manteniendo el sustrato ligeramente húmedo, pero nunca seco del todo porque si no los tallos darán problemas. Solamente si las temperaturas caen habría que suspenderlos totalmente.

Hay que trasplantarlas cada año y en primavera, usando una maceta ligeramente más grande que la anterior; así aumentará la planta en anchura. Si vemos que los tallos se amontonan en su base: hay que trasplantar. Siempre hay que poner en el fondo del tiesto trozos de macetas rotas o piedrecitas para que el drenaje sea bueno; en caso contrario se nos pudrirá la planta.

El abono se hará en primavera-verano con fertilizante líquido añadido al agua de riego, cada tres semanas, y siempre poniendo un poco menos de abono del que haga constar el comerciante en el envase. Nunca abonar en otoño ni en invierno. El abono tiene que tener: magnesio (Mg), manganeso (Mn), cobre (Cu), zinc (Zn), molibdeno (Mo), boro (B) y hierro (Fe)

La planta no necesita podarse. Cuando alguna de sus partes se seque se eliminarán para evitar enfermedades y hongos. Los utensilios se esterilizarán al fuego.

Si se quiere reproducir por semilla no hay que olvidar que nunca será igual a la madre. Se sembrarán a principio de la primavera en una parte de tierra para cactus y otra de arena gruesa (o perlita). Cubrirlas con una ligera capa de sustrato. Colocar en zona con poca luz y temperatura de 20 a 25ºC. Regar con pulverizador, suavemente. A la semana veremos que empiezan a germinar. Cuando tenga unos 5 cms trasladarlas a su maceta definitiva (no tiene que medir más de 8 cm de diámetro) y con sustrato igual al de stapelia adulta. Florecerá como mínimo en tres años.

La reproducción por esqueje sí obtendrá una planta igual a la madre. Los esquejes se quitarán de la planta madre entre junio y agosto; se cortarán los tallos provistos de raíces pero también se puede tener un esqueja cortando un pequeño tallo secundario, cortando con un cuchillo muy afilado y esterilizado al fuego en el punto donde se divide en dos el tallo principal (cortar, no arrancar ni romper puesto que no hay que deshilachar jamás). Esperar un par de semanas para que el esqueje cicatrice bien; plantarlo en una maceta con tres partes de tierra para cactus y una de arena gruesa (o perlita), a una profundidad de 1,5 cms. Si quedara algo movido en la tierra, se puede sujetar con un pequeño tutor o con alambre. Colocar la maceta del esqueje en lugar sombreado, dentro de casa y con temperatura de 16ºC hasta que tengamos la certeza de que dicho esqueje ha arraigado bien. Entonces cambiarla a su maceta definitiva con el sustrato indicado para stapelias adultas. Este esqueje si todo va bien florecerá al verano siguiente.


ENFERMEDADES:


Los tallos comienzan a marchitarse: falta de agua.
Regar con moderación.

La base de los tallos empiezan a pudrirse: riego excesivo.
Quitar los tallos en mal estado, si tiene raíces blandas eliminarlas también. La parte que quede tratarla con fungicidas a base de azufre. Dejar secar la tierra. Volver a plantar después.

Manchas blanquecinas pequeñitas en el envés de las hojas (si la stapelia tiene hojas): es la cochinilla algodonosa.
Mojar un bastoncillo de algodón (de los de los oidos) en alcohol y quitarlas todas. Usar una lupa para ver incluso las larvas. Después lavar las hojas suavemente con una esponja y utilizando agua y jabón neutro; aclarar con agua a conciencia.
Si se usa algún insecticida contra las cochinillas, dirigirlo contra las larvas que son más fáciles de eliminar.



La planta

La flor

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