Mujeres olvidadas de la Historia

Desde el principio de los tiempos la mujer ha sido olvidada en cualquier menester que no fuera ocuparse de la casa y los hijos. Pero aún así y con todas las trabas habidas y por haber para relegarla a ese lugar y ninguno más, salió muchas veces de ese anonimato impuesto y no sólo se equiparó profesionalmente al hombre, si no que en algunas ocasiones incluso le superó.

Las referencias escritas sobre ese trabajo, sobre todo en el campo de la medicina, son prácticamente nulas; pero gracias a los descubrimientos en zonas arqueológicas se han conseguido conocer algunos nombres que, aún siendo desconocidos todavía para el gran público, hubieran permanecido ocultos para siempre.

En el antiguo Egipto hay una tumba datada el año 2730 a.C., donde se habla de "la doctora jefe", refiriéndose a la madre del sacerdote a quien pertenece el lugar. La mujer se llamaba Hurd-Mead y el además el primer nombre femenino del que se tiene constancia.

Agameda era hija de Augeas, rey de Epeans, y que vivió hacia el 1100 a.C. Es citada por Homero en "La Iliada". Era experta en la curación mediante hierbas medicinales; se decía que conocía todas las hierbas que nacieran en cualquier parte del mundo y sus propiedades.

Agnodike que vivió hacia el siglo IV antes de Cristo es la primera mujer griega de la que se poseen datos. Fue tan conocida en su tiempo que es citada por Higinio y por Plinio (ambos escritores y filósofos de la antigüedad).

Olympia de Tebas era comadrona de profesión y gran conocedora de las hierbas medicinales.

Salpe, quien también era comadrona, escribió sobre las enfermedades de los ojos.

Sotira tuvo reconocimiento incluso de los propios médicos de la época, por sus curaciones.

Lais conseguía mejoras e incluso curaciones de la malaria usando sangre menstrual de las mujeres. Y aunque parezca mentira... conseguía resultados.

Octavia (quien era hermana del emperador Augusto) inventó varios remedios; entre uno de los más famosos hubo uno para el dolor de muelas.

Origenia descubrió un tratamiento para la hemoptisis (expectoración de sangre de los pulmones) y otro para la diarrea.

Eugarasia, cuya especialidad fueron las enfermedades de los riñones.

Antioquía (que era amiga de Eugarasia) fue especialista de tratamientos contra la artritis y de enfermedades de la médula.

Metrodora escribió el primer tratado de ginecología escrito por una mujer: lo dividió en siete grupos que contenían 63 capítulos. En él se tratan enfermedades y problemas del útero, del parto y de los pechos femeninos; también realizó un listado de los distintos tipos de flujos vaginales que existen. Actualmente muchos de sus estudios son la base en que se fundamentan principios tanto de la Genealogía como de la Obstetricia modernas.

Cleopatra escribió igualmente un tratado sobre la ginecología, texto que fue un manual de referencia durante siglos.

Y por último... pero no por ello es la última, hay que citar a Aspasia. Escribió sobre Ginecología y Obstetricia, pero la popularidad le llegó por su gran capacidad para diagnosticar las posiciones del feto y controlar la dismenorrea; igualmente estudió la prevención del embarazo; detectaba malformaciones en el feto e hizo varios estudios sobre el aborto.

Podría seguir indefinidamente citando mujeres doctoras que sin medios materiales y sin casi o nulo reconocimiento ante lo que era un mundo de hombres, lograron pasar a la Historia por sus extensos conocimientos y por sus demostraciones de buen hacer profesional. Posiblemente haya una segunda parte en este mismo blog.



Aspasia

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