Amarú

Perecieron las plantas por una gran sequía, desaparecieron también musgos y líquenes; la tierra aparecía cuarteada y sin árboles que dieran sombra. Una de las pocas flores, la del qantu, que florece en la aridez sintió que se marchitaban sus pétalos. Solamente una de sus flores que se negaba a morir fue transformando sus pétalos en alas, alas que agitó con fuerza, desprendiéndose y convirtiéndose en colibrí. Y volando se dirigió hacia la cordillera y llegó hasta una laguna llamada Wacracocha.

El colibrí recién nacido no se atrevió a sobrevolar esas agua, ni siquiera a beberlas; las contempló y voló hacia la cumbre del Waitapallana. Exhausto, se dejó caer suavemente en la helada cima; el viento, el mismo que le ayudó a posarse hizo que apenas se escuchara al pajarillo que casi sin voz suplicó piedad y ternura al viejo monte Waitapallana para que concediera agua a la sequía que lo azotaba todo. Y así murió el colibrí.

La montaña se sintió apenado por la tierra estéril y devastada por la falta de agua; tanto fue su dolor que dos lágrimas salidas de las duras rocas que le habitaban resbalaron hasta la superficie de la laguna Wacracocha quien recibiendo el llanto desconsolado, abrió sus aguas haciendo retumbar al mundo. Amarú dormitaba, enroscado a lo largo de la cordillera, con su cabeza justo en el lecho del lago.

Mientras Amarú se desperezaba, la tierra se movió con violencia; la laguna dejó ver entonces espuma lanzada a la cabeza del gigante alado. Amarú se elevó en el aire. El sol estalló en incontrolable ira al verse eclipsado y lanzó a más de diez mil guerreros con corazas y espuelas a combatirle. La lucha es feroz. Del hocico de Amarú surge la niebla que cubre los cerros; de sus alas moviéndose vertiginosamente cayó lluvia de forma torrencial; de su cola de pez empezó a caer granizo y de sus grandes y brillantes escamas... nació el arco iris.

Y así cuando la vida ya parecía extinguida, reverdeció la tierra y se llenaron de agua clara los puquiales. En suma... renació la vida.

Los indios quechuas creían que todo estaba escrito en Amarú, en sus plateadas escamas: las historias, las vidas, las cosas, las realidades... y los sueños. La vida en una palabra.


(Leyenda original inca, de los quechuas de Perú... contada y reformada por la autora de este blog).




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