Macarrones con bechamel y sin horno

Generalmente cuando hago macarrones con bechamel, éstos terminan en el horno con queso por encima. Te mueres de ricos que están. Pero el otro día y por el tremendo calor que está haciendo (y una insoportable humedad ambiental), era casi un suicidio encender el horno, así que fui inventando conforme los hacía, y lo que sigue es el resultado: buenísimos y que volveré a hacer, seguro.

2 raciones... generosas.


150 grs macarrones
1 litro de leche
100 grs bacón cortado (una cajita)
4 cucharadas de café (de las grandecitas) de harina
1 cucharada de margarina o mantequilla
Sal. Aceite. Nuez moscada molida.
Queso rallado (yo he usado Filatto, de El Caserío)


Hervimos los macarrones con abundante agua, sal y un chorro de aceite. Cuando estén al dente, escurrir y pasar por agua fría para que no se sigan cociendo. Reservar.

En una sartén amplia y antiadherente poner una cucharanda grande de margarina o mantequilla al gusto; cuando esté a medio derretir añadir las 4 cucharaditas de café de harina (la cucharita no es de las pequeñas del todo si no el doble; si no se tienen, poner 2 cucharadas grandes, de las de comer, muy rasas). Mover con varillas de silicona o cuchara de madera y sin que se queme la harina echar, poco a poco, la leche mientras se sigue moviendo evitando que se hagan grumos. Cuando ya esté toda la leche volcada, añadir sal y un poco de nuez moscada molida. Bajar a fuego medio, y remover continuamente no dejando hervir, hasta que espese. Tiene que quedar una bechamel líquida.

Cuando la bechamel esté cocida pero sin espesar y sin quitar del fuego, agregar el bacón cortado pequeñito (no hace falta sofreirlo antes... aunque para gustos, los colores. Remover. Añadir los macarrones escurridos. Mezclar todo. Añadir un poco más de sal pero con cuidado (ya le hemos echado antes a los macarrones y el bacón es salado). Añadir el queso rallado. Remover lo justo para que todo quede bien mezclado. Importante: la bechamel... líquida.

La receta, al no llevar tomate ni colorante, quedará blanca. Si quieres darle color, añádele algo de eso... pero no le hace ninguna falta.

Servir caliente. Se come con cuchara. Si se quiere hacer más cantidad para que sobre el día siguiente: guardar en el frigorífico; la bechamel, al calentar después en el microondas, quedará algo menos líquida pero... igualmente riquísimo y un plato para recordar y repetir.

Si se quiere enriquecer aún más la receta, ya puesta en cada plato, añadirle por encima queso rallado (en este caso también de El Caserío... pero en polvo). No mezclarlo.


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