Es lo mismo setas que hongos?

Salvo los expertos, el resto de los mortales confundimos setas con hongos pensando que son lo mismo, pero no es así.

El hongo se desarrolla en el subsuelo, hundido en la tierra y de él se producen las setas que es la parte que brota desde la tierra hacia el exterior, y que se ve. Por lo tanto un hongo puede producir varias setas, o una... o ninguna.

La temporada de recogida de setas comienza en otoño y los utensilios empleados para su recolección son sencillos: un cesto de mimbre el rompimiento de las mismas pero también para que se produzca el milagro de la vida, ya que mientras se transportan (y buscan más) van perdiendo esporas de las que saldrán nuevos hongos. Por esa razón no deben nunca guardarse en bolsas de plástico, tela o similares. También hará falta una navaja para cortarlas a ras de tierra (jamás arrancarlas) dejando así el hongo subterráneo intacto para una nueva producción. Y por último un bastón para poder mover con facilidad las pequeñas hierbas campestres que suelen cubrirlas; de ese modo no se estropea el entorno vegetativo existente.

Un error también muy común es que la mayoría solemos enclavar los hongos y las setas como plantas cuando en realidad no lo son ya que pertenecen al grupo de los fungi.

Existen más de cien mil especies de hongos que estén catalogados, y más de treinta mil clases de setas. Suelen descubrirse, cada año, unas cien variedades desconocidas, por lo que las listas se incrementan constantemente.

Una de las setas más apreciadas y caras en el mundo es la tuber melanosporum (la trufa negra), que suele rondar los 600 euros el kilo.

Y por último en esta breve reseña sobre hongos y setas, un apunte importante: nunca debemos comer setas cuya procedencia desconozcamos o nos sea dudosa o no tenga el aval de un experto o el certificado de un especialista. El envenenamiento por consumo de setas suele ser mortal en la mayoría de casos.




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