Cómo empezar una genealogía?

Cuando alguien inicia una genealogía familiar todo parece estar muy claro: se preparan una o dos carpetas, varios folios, la impresora con tinta, el ordenador se da por hecho... y poco más. En un primer momento ni siquiera se plantea uno lo de pasarlo todo más tarde a papel... ¿para qué, si tenemos el ordenador?. Lo guardaremos en un pendrive y listo.

Primero miras por Internet a ver qué encuentras. Esto va a ser coser y cantar. Pronto te das cuenta que no es tan fácil la cosa, porque a no ser que tus ancestros (y hablamos exclusivamente de España) sean vascos, no encuentras nada en la red. Luego está lo de pagar, porque resulta que las páginas que tienen registros que te pueden interesar, cobran por el hecho de mirar, y claro, lo de comprar sin saber si vas a encontrar algo... pues no.

Entonces es cuando recurres a preguntar a los más mayores de tu familia. Y nos encontramos con el segundo problema: los muy mayores ya no se acuerdan, y los menos mayores cuentan muchas veces de oídas y en cuanto a fechas... ni una. Lo de contar de oídas está bien si sólo quieres escuchar, pero cuando hablamos de genealogía hay que concretar, por lo que esas historietas no te sirven.

Y entonces se te enciende la luz: escribirás a las parroquias para que te manden partidas de bautismo, matrimonio, defunción... que ahí, en esos documentos, seguro que hay mucha información. Y con el word te lanzas a imprimir carta tras carta, porque lo del correo electrónico, en las parroquias, como que no. Casi nadie te contestará, eso tenlo muy claro, pero el que lo haga posiblemente te dirá que no tiene tiempo para buscar en los Libros de Registro, que además están muy deteriorados, y que si quieres te puede buscar a alguien en el pueblo que haga el trabajo... pero que le tendrás que pagar por ello (y para facilitarte la operación, te dice la cantidad y que se la mandes antes de iniciar nada, o no te lo hace). La última vez que me pasó eso, hace ya un montón de años, el cura me pidió cinco mil pesetas (algo más de 30 euros)... por buscar una partida de bautismo.

El Estado no te cobra nada por ese tipo de documentos, pero claro... no puedes pedir 17 porque entonces no te harán ni caso. Eso también tienes que saberlo. Ah, y tienes que facilitarles en qué fecha, nombre completo de quien quieres la partida, lugar exacto...

Pero no todo son problemas, así que sigue leyendo.

Resulta que ante tanto tropiezo aprendes a buscarte la vida, o lo que es lo mismo: a buscar con ojos de lince y a mirar de otra forma. Sin que nadie te enseñe empiezas a hablar con tus mayores de otra manera: armado de mucha paciencia y entendiendo que con prisas no conseguirás nada; eso si tienes mayores a quienes preguntar, claro.

Y para que no te angusties antes de empezar, te voy a dar algunas sugerencias que a poco que me hagas caso, te servirán.

En primer lugar tienes que entender que hacer la genealogía de tu familia, de tus antepasados, si quieres hacerla bien, es una labor de años incluso pero sobre todo de tesón y de no abandonar. Pero todo ello te dará tantas satisfacciones personales, que vale la pena el esfuerzo. Algún día recordarás estas palabras.

Lo que vayas averiguando no lo dejes en el ordenador; guárdalo o bien en la nube (en un blog privado, en un foro privado...) o bien en un dispositivo (cd, dvd, pendrive...), porque si se te rompe el pc (y se rompen) lo perderás todo.

No copies literalmente lo que encuentres en Internet... porque la mayoría lo habrán copiado de otro, más otro, más otro, y posiblemente los datos estén mal. Ten en cuenta que la mayoría de los que empiezan una genealogía se limitan a copiar, sin tener ningún documento que avale la información, y sin siquiera haber confrontado que los datos son buenos. De hecho cuando yo era novata en esto, una vez encontré algo que creí bueno, y lo puse en un lugar público; actualmente esa errata involuntaria todavía pulula por Internet entre genealogistas aficionados... porque se lo han ido pasando de unos a otros, sin que nadie lo compruebe. Por eso, si no lo puedes acreditar de alguna forma, ponlo en cuarentena.

Desde el principio sé ordenado, porque si no cuando manejes mucha información te volverás loco. Si lo haces todo digital (pero siempre con copia respaldada), abre carpetas y titúlalas de forma muy clara y breve. Guárdalo todo en su sitio y no dejes nada para después. Ten en cuenta que habrá un momento, lejano posiblemente en el tiempo, en que tendrás que ir juntándolo todo y que sea coherente: documentos, fotos, datos completos, datos sueltos...

No intentes que los demás entiendas el tiempo que empleas en tu genealogía. No lo entenderán. Y no te preocupes cuando, algún día, te preguntes que a quién le dejarás todo eso; si tienes hijos a lo mejor ninguno parece interesado en heredarlo; si no los tienes... también dará igual. No te preocupes con que si se perderá todo porque nadie valorará tu esfuerzo y porque ni siquiera habrá quien lo quiera: disfruta cada vez que encuentres un documento, un dato, una fecha, una foto, porque lo que sientas en esos momentos será irrepetible. El futuro no es tuyo, ni mío, ni de nadie. Yo no tengo hijos y posiblemente mi genealogía, empezada hace más de 20 años terminará en cualquier cubo de basura; hubo un tiempo en que me importó pensarlo y me dolió más aún, pero no puedo hacer nada por evitarlo; mi genealogía, con 15 generaciones, no le interesa a nadie. Hay que admitirlo y limitarse a seguir viviendo la ilusión de encontrar algo que la complete más aún.

Así que no te agobies con lo que no puedes evitar, y disfruta mucho de esa genealogía que ahora mismo no sabes ni por dónde empezarla. Te dará muchas alegrías, te lo garantizo.

Puedes empezar por buscar datos en los Mormones. Es gratis. Te puedes registrar si quieres, pero si no también puedes buscar. Aprende a manejarte por la página y verás que en horas eres un experto.

También puedes mirar, aunque con limitaciones (si quieres ver más, tienes que pagar) en Ancestry.

Y si alguno de tus antepasados emigró, los que te he dado son dos muy buenos sitios también.

Por último un aviso: todo lo que pongas en la red, te lo copiarán y ni dirán que es tuyo, así que tú verás si lo haces público. Una cosa es compartir... y otra hacer el tonto.

No quieras conseguirlo todo en una semana. La genealogía es pura paciencia... y cabezonería en buscar y conseguir.

Si has llegado hasta aquí buscando respuestas, espero haberte dado alguna. Y si necesitas algo, ya sabes...

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