Muerte de los hermanos Alonso de Carvajal

Fernando IV por aquel entonces rey de Castilla y León reconoció a los hermanos Juan y Pedro Alonso de Carvajal como los asesinos de uno de sus favoritos llamado Benavides, crimen cometido en Palencia (España). Los hermanos intentaron por todos los medios proclamar su inocencia, pero la condena se hizo implacable: debían ser despeñados.

Hay que retroceder un poco en esta historia para comprender cómo llegaron los hermanos Alonso de Carvajal a ser declarados asesinos.

Desde tiempo inmemorial los Benavides y los Carvajal habían tenido enfrentamientos continuos; las familias de ambos y casi siempre por cuestiones de territorialidad, habían estado en constantes guerras vecinales.

Una noche Benavides fue asaltado y muerto, sin que nadie viese a los asesinos. El rey, encolerizado al conocer la noticia, clamaba venganza y saber quiénes le habían matado; pero nadie sabía nada. Finalmente y ante la insistencia cada vez más amenazante del monarca alguien citó, más con ánimos de aplacarle que de otra cosa, la enemistad que siempre había habido entre las dos familias. Fernando IV no esperó más para acusarles.

El 8 de agosto del año 1.312 introdujeron A los Alonso de Carvajal dentro de una jaula de hierro, y llegados a la Peña de Martos (Jaén, España), se les lanzó por el despeñadero. Momentos antes de caer y sabiendo que nada podían hacer para evitarlo, emplazaron al rey para que en el término de un mes compareciera con ellos ante Dios.
Fernando IV había nacido en Sevilla el 6 diciembre 1285. Cuando murió tenía 27 años.

El 7 de septiembre de 1.312, un día antes de cumplirse el mes, y sin haber estado enfermo con anterioridad... el rey murió mientras dormía sin que nadie fuera capaz de explicar qué había ocurrido. A partir de ese momento Fernando IV es conocido como el Emplazado.

Muerte de Fernando IV

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