La extraña muerte de Fernando el Católico

En la ciudad de Sos (Aragón, España) nació quien más tarde fue Fernando II de Aragón, más conocido como parte masculina de los Reyes Católicos.

Era hijo de Juan II el Grande y de su segunda esposa Juana Enríquez. Fue su madre quien insistió que el niño naciera en tierras mañas, por lo que ya salida de cuentas se desplazó hasta la localidad de Sos.
Fernando el Católico nació el 10 marzo de 1452; falleció el 23 enero 1516. Tenía 64 años.

A la muerte de la reina Isabel la Católica (1504), Fernando se volvió a casar en 1505 con Germana de Foix. Al ser primos necesitaron previamente obtener la dispensa del Papa Paulo II quien se negó a concederla. El monarca se llenó de ira por lo que consideró una afrenta, ya que estaba obsesionado con obtener los favores de la joven Germana, pero ésta había puesto como condición para ello celebrar antes los esponsales; y es entonces cuando posiblemente alguno de sus consejeros más cercanos tuvo lo que se consideró una brillante idea: presentar una autorización del Papa Pio II... fallecido en 1464.

El rey tenía 53 años y la novia 18 cuando contrajeron matrimonio. Posiblemente por esa diferencia de edad hubo problemas para que la joven reina engendrara un hijo, algo que de nuevo se convirtió en obsesión para Fernando. Acudió a todos los sabios, magos y hechiceros de la Corte para que encontraran remedio a su problema; lo probó todo: desde extrañas pócimas que le procuraban interminables dolores de estómago, hasta ungüentos que llenaban su cuerpo de manchas y purulencias. Y en uno de esos experimentos se le dió a comer testículos de toro que en aquellos tiempos se consideraban afrodisíacos.

Pero lo que al parecer provocó la muerte del monarca fue la consecuencia de aplicarle exhaustivos tratamientos de carátida (la llamada mosca española, desecada y convertida en polvo), que aparte de problemas actualmente considerados muy graves y que en la época no se conocían, se consideraba afrodisíaca porque produce erección del pene.


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