Cómo congelar almejas y mejillones?

Hay alimentos que se pueden congelar sin más y otros a los que tenemos que hacerles algo antes. En este segundo grupo están las almejas, las chirlas y los mejillones, pero con una particularidad añadida: que tenemos que tener más cuidado del habitual en el proceso, ya que si lo hacemos mal podemos tener algún tipo de intoxicación o malestar posterior.

Lo primero que hay que hacer es (sobre todo con las almejas) lavarlos varias veces en agua corriente, y luego dejarlos varias horas, en la nevera, en un recipiente con agua limpia, para que suelten la arena.

Después pondremos en una cacerola agua limpia a hervir; no poner sal ya que luego, al usarlos en una receta, la inercia hará que añadamos más sal... y posiblemente el guiso salga muy salado; si se quiere se puede añadir una cebolla pequeña entera y una hoja de laurel (que se desecharán después), echar las almejas o mejillones, fuego medio, tapar. Dejar cinco minutos y apagar el fuego. En reposo hasta que la cacerola se pueda tocar sin quemar. Colar los moluscos sin tirar el caldo; si es necesario colarlo varias veces para eliminar las impurezas. Quitar las dos cáscaras y dejar solamente la carne de los que se hayan abierto; los que queden cerrarlos no intentar abrirlos y directamente tirarlos a la basura.

Cuando todo esté completamente frío poner caldo y almejas/mejillones en un recipiente apto para congelar, tapar, ponerle una etiqueta con lo que contiene y la fecha en que lo guardamos o la de su vencimiento.

Las almejas y los mejillones tienen una fecha de caducidad en el congelador de 3 meses.

A la hora de utilizarlo, lo sacamos del congelador y lo ponemos en el frigorífico el día antes. Posiblemente al día siguiente no estará plenamente descongelado pero eso en este caso es mejor porque el producto no admite mucha manipulación sin contaminarse y como ya he dicho, provocar problemas de salud... problemas que causará, se congelen o no, siempre que no estén en las debidas condiciones o se haya roto la cadena de frío que los mantiene.

Para usarlo lo haremos incluyendo el caldo congelado tal cual esté (para un arroz o unas alubias o unos macarrones, por ejemplo). En el momento en que haya que añadir el agua de la cocción, agregaremos ese caldo junto con los moluscos; si hiciera falta se añadirá agua normal.

Tanto las almejas como los mejillones mantienen todo su sabor congelados de esta forma.

Si hemos comprado almejas y mejillones, cocer por separado y guardar en recipientes separados también... aunque luego juntemos los dos a la hora de realizar la comida que sea.

Es muy importante que cuando estén templados (lo suficiente para no quemarnos) colemos varias veces el caldo, ya que una vez congelado es conveniente no repetir ese gesto. Manipular el producto lo menos posible entre la descongelación y el utilizarlo.



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