Acelgas con nata al horno

Generalmente las acelgas se cocinan hirviéndolas y acompañándolas con patatas y zanahorias, también hervidas; añadiendo aceite, vinagre y un poco de sal, siempre al gusto de quien va a comérselas, suelen ser un disfrute a pesar de su humildad. Pero en ocasiones, sobre todo cuando vamos a esos mercadillos de frutas y verduras que proliferan en la mayoría de pueblos y ciudades, nos encontramos con que se nos ofrecen 4, 5, 6 manojos de acelgas por el precio que nos costaría uno, por lo que casi nos vemos obligados a comprar más de las que somos capaces de comer, sobre todo si nuestro entorno familiar es muy corto en cuanto a miembros. Y de eso hablaremos hoy: de cuando tenemos varios manojos de acelgas y ya empezamos a estar hartos de comerlos hervidos.

Hasta ahora y llegados a ese punto de hartura, siempre he recurrido o bien al rehogado o bien al horno. Hoy toca horno.

Las natas que había probado no me gustaban por diversas razones, así que seguía utilizando leche; pero he encontrado una nata que es realmente fabulosa por su sabor: la de Central Lechera Asturiana. La que yo he comprado va en botellitas pequeñas de plástico, ideales para un único uso.

En cuanto al pan de molde: tenía casi finalizado un paquete que me vencía al día siguiente y quise probar cómo quedaría de base a las acelgas. Probadlo: toda una sorpresa. No quité la corteza.


Acelgas.
1 botecito de nata
Aceite de oliva
Queso rallado
Pan de molde


La cantidad de acelgas dependerá de cuántas nos queden. En mi caso utilicé tres manojos, ya limpias, troceadas y cocidas previamente con agua y sal.


Encendemos el horno a 175-180ºC.

Escurrimos las acelgas hervidas con anterioridad. En la bandeja para horno que vayamos a usar, ponemos papel vegetal y sobre él un hilito de aceite de oliva, que escamparemos con un pincel (si no tenemos: con la parte abombada de una cucharita). Colocamos encima rebanadas, partiendolas por la mitad en caso de que nuestra bandeja sea rectangular; tiene que quedar todo el fondo cubierto.

Encima del pan ponemos las acelgas, repartiéndolas. Las rociamos con la nata, agotando la botellita.

Espolvoreamos con queso rallado (en mi caso puse Queso Filatto, de El Caserío) generosamente, cubriendo bien las acelgas

Introducimos en el horno, en la parte baja. Lo tendremos hasta que el queso dore (unos 15-20 minutos dependiendo de tu horno).


Se sirve caliente, como guarnición de carne o pescado. Con un huevo frito... para hacerle un homenaje.

Por si alguien todavía tiene dudas: el pan de molde, entre el remojado que le llega de la nata y luego el calor casi directo del horno, queda muy fino y como si formara parte de las acelgas (aunque en su parte baja). No sientes que estás comiendo pan propiamente dicho.

Si has hecho mucho: corta en raciones, pon cada uno en un bol de cristal o plástico admisible en microondas, mételos en la nevera. Cuando saques una ración, caliéntalo... y a disfrutar.




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