Los fantasmas de Borley

En Inglaterra, en el condado de Essex, existía un convento que anteriormente había sido un caserón. Se le conocía como el convento de Borley.

En el siglo XIII un monje y una monja, a pesar de lo imposible que era que contactaran, tuvieron una relación, se enamoraron y programaron sus respectivas huidas: él de su monasterio y ella del convento. El chófer de un carruaje les ayudaría. Pero alguien se enteró de la aventura y los enamorados fueron capturados: el monje fue ahorcado y la monja emparedada; el chófer fue decapitado. Todo ello ocurrió en el convento de Borley.

Con el paso de los años el convento terminó abandonado. En 1930 el reverendo Lionel Foyster junto con su esposa e hijos se mudaron al viejo caserón. Mientras tanto los lugareños habían pasado de generación en generación que se habían visto fantasmas que pedían justicia. En cuanto los Foyster se instalaron los hechos parecieron dispararse: la señora Foyster recibió golpes de objetos que se dirigían hacia ella volando por los aires; una noche fue sacada, en volandas, de su propia cama. En otra ocasión apareció una nota que parecían escritas por una mujer que pedía ayuda.

Un día en el que no había ni una sola nube en el cielo y el sol lucía radiante, el reverendo Foyster se dirigió hacia el jardín ya que era un gran aficionado a las plantas. Solía ocuparse de ellas e incluso sacarles fotos que luego colocaba cuidadosamente en un álbum.

En la casa, aparte de la familia vivían también un chófer y una cocinera. El caserón había sido vallado por los propios Foyster para evitar las miradas de los intrusos, muy habituales en cuanto ellos tomaron posesión.

De pronto Foyster, en el jardín, vio cómo un hombre paseaba a poca distancia de él mientras le miraba. El reverendo que en esos momentos tenía su cámara fotográfica en las manos, disparó el objetivo.

La visita de aquel extraño colmó la paciencia familiar y los Foyster terminaron por abandonar la casa en 1939. Estando ya deshabitada... un misterioso incendio la arrasó.

Hace pocos años y movidos por las historias de fantasmas y leyendas de la zona, un grupo de arqueólogos decidió excavar en los restos quemados del caserón, antíguo monasterio, y que nadie había tocado hasta entonces debido al miedo de la gente. Encontraron una calavera y restos humanos dentro de un pequeño muro que todavía quedaba en pie; los análisis realizados demostraron que era de una mujer que vestía hábitos monjeriles...



Caserón de Borley


Familia Foyster junto con el chófer y la cocinera


El fantasma Borley
(Fotografía que sacó el reverendo Foyster en su jardín)

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